Oct 302012
 

De camino a recoger el comic de The unemployed man, tal y como comentaba en Las pequeñas cosas II, una se da cuenta que aunque Berlín es una gran ciudad, ciertas cosas se hacen, digamos desde lo informal, no es necesario que todo esté regulado. Lo cual no lleva a ver que en las calles, donde frecuentemente vemos esta imagenhttp://www.unemployedman.com/

Sin embargo eso no quita a que la gente le guste tener sus maceteras a pie de árbol apañadas y bonitas y en muchas ocasiones vemos como hay vecinos que las arreglan y las cuidan. Hay muchas variantes, en la foto mostrada son flores, en otras ocasiones son plantas más silvestres, otros tienen construidos poyetes que sirven de asiento, es decir, cada quien cubre las necesidades que quiere 🙂

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Oct 062012
 

En una entrada anterior, contaba cómo es de complicado dar con la puerta de la casa de alguien concreto a quien vas a visitar en Berlin.

Aun sabiéndolo, un día encargué este comic online, The unemployed, que tiene su miga :-D, pero eso en otro momento. La cosa es que en la dirección sólo puse la dirección(sin piso ni nada), claro mi nombre no aparecía por ningun lado, realquiler de realquiler de realquiler (todo legal porque aquí realquilar es una opción), así que rauda y velóz  puse el nombre en el buzón y crucé los dedos para que el cartero se lo currara un poco y mirase en los distintos portales de la misma dirección por el nombre. A todo esto, el índice de mudanzas en Berlin es de los más altos, con lo cual todo el mundo va de un lado para otro, así que el concepto de que el cartero más o menos sepa quien vive en qué casa es imposible.

Finalmente llegó el aviso de que había recibido un paquete, la dirección, una que yo me esperaba que fuese una oficina de correos, la oficina de la empresa de mensajería cuando voy a por el paquete qué me encuentro, esto!!!, es decir, una tienda de ultramarinos, donde van los frikis del barrio, regentada por un chino y los paquetes pendientes de entrega estaban en la balda de las frutas 😀 , genial!!

 

 Así que finalmente recogí el paquete, que por cierto me sorprendió, un sobre de cartón empaquetado al vacío, la primera vez que lo veo 🙂

 

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Sep 272012
 

Después de varios meses pensando cómo se cuenta eso de mudarse de ciudad y casi de vida, y sin asegurar que llegue a hacerlo, si hay algo que quiero ir reflejando en próximos post, que son esas pequeñas cosas del día a día, que sorprenden, que no te esperas y que vas conociendo a medida que vives, es decir, esas pequeñas cosas, poco significativas en la narrativa de lo que es una gran ciudad, pero que marcan las diferencias y en muchas ocasiones sacan la sonrisa, así que todo irá dentro de la categoría “las pequeñas cosas“.

Por eso, para empezar diré que cuando llegué, teniendo la suerte de tener amigos en la ciudad, un día me invitaron a comer, lo normal es preguntar la dirección, así fue me la pasaron, una dirección donde sólo aparece el nombre de la calle y el número, no hay piso. Raro.
Se habrán olvidado. Volví a preguntar, me añadieron que su apellido era X y que pulsara al timbre donde figurara el nombre.Raro. No entendía.

Se referían a eso, los telefonillos no tienen números, sino los apellidos de las personas a nombre de quien está el contrato, teniendo en cuenta que en muchos casos la gente está realquilada, es un verdadero lío. Pero una vez las puertas de la calle están abiertas, toca lo siguiente, saber donde tienes que ir, qué escalera, qué piso, qué puerta. Para eso no hay respuesta, sube y verás, llama de nuevo a tus amigos y que te digan, sigue tu intuición, pero no verás nada que te guíe donde ir una vez has atravesado la puerta del portal.

 Posted by at 2:18 pm